Cómo no olvidar: Retener lo aprendido

El otro día hablaba con un amigo que decidió que era el momento perfecto para contarme una anécdota sobre una vez que dije algo totalmente inapropiado en una reunión. No tenía ni idea de lo que había hecho hasta que él me lo mencionó. La reunión fue hace un año y no recuerdo nada de ella, ni de lo que dije. Sin embargo, recuerdo como si fuera ayer la vez que me caí en el colegio (hace 40 años) y me golpeé la pierna contra unos ladrillos. Los momentos importantes se quedan con nosotros, las cosas cotidianas se desvanecen. ¡Bienvenidos a la curva del olvido!

Como bien sabemos, la memoria a veces nos engaña. Muchas veces, lo que recordamos no sucedió exactamente como lo recordamos. La memoria es muy poco fiable. Por eso, cuando se trata de aprender inglés, o cualquier otro idioma, debemos considerar cómo vamos a recordar lo que nos enseñan.

Existen libros sobre cómo recordar y retener información. Pero un elemento clave para aprender idiomas no es aprender a recordar, sino a no olvidar. ¡Aquí entra en escena Hermann Ebbinghaus!

Hermann fue un psicólogo alemán que descubrió la curva del olvido. Básicamente, es una curva que muestra cuánto olvidamos con el tiempo. Échale un vistazo….

¿Qué nos indica esto? Pues bien, nos indica que si aprendes algo una sola vez, solo recordarás 60% después de tres días. Lo entiendo perfectamente; ¡todavía estoy intentando recordar qué desayuné!

Pero si repasas lo aprendido tres veces en una semana (al día siguiente, dos días después y tres días después), la curva se estabiliza y para el séptimo día habrás retenido más de 90% de ese conocimiento. ¡Eso es impresionante!

Un elemento clave para aprender idiomas no es aprender a recordar, sino a no olvidar.

¿Qué significa esto para los estudiantes de idiomas? Bueno, mi experiencia me dice que muchos estudiantes olvidan lo aprendido. Avanzan a toda prisa por los libros de texto, pasando de la voz pasiva a los condicionales sin repasar ni revisar cuidadosamente. Con el paso de los días, lo aprendido se va desvaneciendo poco a poco en el olvido. Y lo nuevo que intentan asimilar se les olvida enseguida.

Los docentes conocen el poder de una progresión cuidadosa y gradual. El proceso de aprendizaje requiere una revisión constante para que lo aprendido se asimile mejor y se convierta en conocimiento. Además, el aprendizaje futuro solo funciona cuando se basa en el conocimiento previo (¡Vygotsky es un ejemplo! Hablaremos de él en otra publicación).

Sin repaso, ¡todo lo que aprendas se perderá en 3 días!

Aprender idiomas requiere compromiso. Y ese compromiso depende tanto del alumno como del profesor. El profesor debe enseñar a retener el conocimiento y el alumno debe comprometerse a esforzarse para tener éxito. Es una colaboración que puede ser muy exitosa cuando ambas partes trabajan juntas para alcanzar sus objetivos.

¡Un saludo para Hermann!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio